miércoles, 1 de octubre de 2014

Reto 8: ¡¡¡por fin conseguido!!! El armario de Zipi y Zape


Nota: Publico el post tal y como lo escribí la semana pasada, porque me ha costado todo este tiempo meter el armario en vereda después de la excursión del finde.
Aún así, en la foto del armario ya terminado falta todavía ropa, porque no se como se las apañan pero siempre manchan dos o tres cosas por día, así que será imposible enseñar el resultado en todo su esplendor. En fin...


¡Hola organizadores!

Esto de ser organizadora a tiempo parcial y malamadre a jornada completa es muy complicado a la hora de cumplir plazos.
Sobre todo si los guarros de los hijos se empeñan en meterse en todos los charcos y comer helado de chocolate (no valía de vainilla que se nota menos) justo el fin de semana antes de que yo quisiera tomar las fotos del después de su ropero, terminadito con todas las etiquetas tan monas y... casi sin ropa, porque está toda en la lavadora o en la secadora.
Para colmo de males y por primera vez desde que dimos por concluida la operación despañale, se les escapa a Zipi lo que ellos llaman un minipis (que esta vez era más bien maxi a juzgar por el estado en que quedaron los pantalones).
En fin que aunque todavía mientras escribo este post, es lunes, posiblemente lo publicaré mañana porque me falta la mitad del atrezzo para que se vea algo de lo que he estado haciendo con su armario. Eso me pasa por no tomar las fotos inmediatamente cuando lo acabé.



De momento os voy contando como he conseguido poner orden en uno de los puntos más peliagudos de la casa.
He llegado a las siguientes conclusiones:

Conclusión 1: De dinero y santidad (y de ropa) la mitad de la mitad

El primer año y pico del bebé, que rico que mono, todo el mundo te regala/hereda/presta ropa, calcetinitos, gorritos y demás.
En mi caso, con dos a la vez y otra llegando, el barullo de prendas de todas las tallas desde la 44 a la 80 era de aúpa, con lo que nunca sabía ni la ropa que tenían.
Al final nada pegaba con nada, lo que combinaba bien nunca estaba limpio a la vez, y lo que estaba limpio no aparecía por ninguna parte, y eso a pesar de que yo ponía mis cestitos, mi cajitas mis etiquetas y todo lo que se os ocurra (que ya me vais conociendo).
Al final, y  a pesar de las cosas tan monas que tenían, iban, sin conjuntar, como diría mi tía (y según el gusto español) hechos unos mandrias.
Para los alemanes iban estupendos pero es que sólo ellos son capaces de ponerle a una niña todos los colores del Pantone juntos, por supuesto con mallas de lunares debajo del vestido de flores, calcetines de rayas con las sandalias,y lila, fuxia y brillos pa jartarse. (os juro que no exagero ni una pizquita)
Yo creo que las niñas alemanas de entre tres y ocho años estornudan y en vez de mocos les sale purpurina.
A los varones los visten invariablemente de color caca. Unos marrones verdosos raros raros e indefinidos y como mucha franela y mucho forro polar.
En fin, que me desvío del tema.
Hubo zapatos que nunca llegaron a estrenar porque se perdieron en las profundidades del armario y a la velocidad que crecen el primer año cuando volvía a encontrar el zapatito, ya no les valía, una penica.
Cuando la ropa regalada/heredada/prestada se les fue quedando pequeña, tomé la determinación de que había que reducir drásticamente la cantidad de prendas para poder hacerse con el control de la situación.
Por suerte para nosotros, a los dos años y algo, los niños decidieron que quería vestirse iguales. Vamos, no es que nos dijeran así tal cual que querían llevar lo mismo, es que llegábamos a extremos como estos



Nota: Señores fabricantes de packs de calcetines, ¿qué les costaba a ustedes poner dos pares de coches en el mismo pack y así mis niños no iban haciendo el mamarracho?
Era eso, o salir de casa calentitos todos en el mal sentido de la palabra, así que punto y final, los dos con el mismo modelito y mucho más fácil para ellos y para mi. Conflictos los justos y sólo para lo importante.

Por tanto mi modesto "consejo" número uno: REDUCIR la cantidad de prendas.
Se acabó comprar diecisiete camisetas porque están muy baratitas. Si están muy baratitas mejor, pero no por eso tengo que comprar muchas porque entonces no ahorro dinero, que era la idea, y encima tengo un problema de espacio.

Conclusión 2: Mejor lavar más a menudo que tener más ropa:

Tenían cuarenta y tantos bodies, veintitantos pijamas y medio millón de calcetinitos, pues iba echando al cesto y cogiendo ropa limpia sin pensar. Total si tienen muchos.
Te confías te confías y al final un día te encuentras olisqueando como un perrillo a ver cual no está muy sucio del todo porque ¡oh! increíble, ya no hay ninguno limpio.
Y cuando te asomas al cesto de lavar aquello parece Cádiz en verano.
Hasta las trancas.
Las manchas resecas han mutado en indestructibles y si has tenido el despiste de meter ropa húmeda eso ya te hace la ola.
He llegado a tirar ropa porque ya ni metiéndola en ácido sulfúrico se quitaban las manchas de puré (que son las más puñeteras).

Al haber reducido, por ejemplo, los pijamas a tres por niño y los bodies a cinco, me obligo a lavar como mínimo cada dos días y no se me hace tan pesado. Una lavadora la pones en un momento (de hecho la deja puesta el guiri antes de salir), la secas en el mismo día y ya está. Si se te junta mucha ropa y tienes que poner tropecientas lavadoras, es mucho más pesado, y se te hace interminable. Aún así al volver de vacaciones o en fines de semana vaguetes por nuestra parte y guarretes por la suya (como me ha pasado esta vez), se me forma un buen pitote de lavadoras...

Conclusión 3: Mejor pocos y bien avenidos

Antes de ir a comprar, apunto lo que tienen y lo que les falta.
Intento mentalmente ir montando conjuntos completos. Para cada pantalón que tienen les compro dos partes de arriba que vayan bien. Además procuro que más o menos toda la ropa que les compro esté dentro del mismo estilo y sea combinable.
No nos sirve de nada tener un montón de camisetitas, pantaloncitos que son monísimos por separado, pero que al final no pegan ni con cola unos con otros y no se los ponemos nunca.

Conclusión 4: Hay que comprar la ropa según las actividades que haga el niño. 

Parece una bobada, pero yo al principio los llevaba como pinceles al parque y luego me cabreaba como una mona porque había manchado el pantaloncito de "tititi" de tierra.
Pues claro, eso es lo que tienen que hacer, mancharse y ponerse de tierra hasta las orejas, y disfrutar como enanos Normalmente con tener una o dos cositas de vestir es suficiente para un niño. Luego vaqueros, pantalones de pana y esas cosas.

Y conclusión 5: Imprescindible ropa para estar en casa.
No me gusta que estén en pijama todo el día, pero tampoco que me dejen la ropa de salir hecha un zarrio y los jerseys llenos de pelotillas de arrastrarse. Como El guiri y yo somos enemigos de los "chándales"(a no ser para ir al gimnasio) pero para los niños son muy cómodos, son la prenda que les compramos para andar por casa, así como "arreglaos pero informal".


Pues ya véis que de este reto he aprendido mucho.

Tonta de mi, no tengo foto del antes de esas que me gustan, porque me puse como una posesa a sacar todo del armario y cuando me acorde de la foto ya estaba vacío, así que bueno, imaginad un armario hasta los topes, revuelto y caótico y ya tenéis el antes.
Aquí va como quedó ya ordenadito








  1. Lo primero que hice es vaciar el armario apartar todo lo que ya no les valía y asegurarme de que la ropa que ahora les vale, les queda bien y me gusta, estaba toda limpia y junta. 
  2. Después la organicé en "Partes de arriba" y "partes de abajo".
  3. Clasifiqué las perchas por tipos y tiré las que o estaban rotas o eran muy cutres. Como diría Luis Piedrahita, las de tipo tintorería que están a medio camino entre la percha y el clip.
  4. Decidi qué ropa iba en el armario y qué ropa iba en la cómoda
  5. Como tenía cuatro tipos de perchas y cuatro tipos de ropa (a saber, polos, camisas y chaquetas, pantalones largos y pantalones cortos) pues puse cada tipo de ropa en un tipo de percha más que nada por cuestiones estéticas, que quedaban más monas así todas igualitas.
  6. Una pijada mía: con washi tape, escribí en cada percha la prenda que iba en ella (La tirita azul que se ve en las fotos en cada percha). Os parecerá una chorrada, pero a la hora de echar un vistazo rápido al armario (tened en cuenta que son dos niños y es mucha ropa) y ver si lo que quiero ponerles al día siguiente está limpio o no, me ha resultado un sistema genial.
  7. En la balda de arriba que la tenía muy desaprovechada metí dos cajas de Ikea verde para la ropa de fuera de temporada y en el hueco que sobraba una de mis adoradas cajas blancas para meter los trajes de baño y demás en verano y los gorros y bufandas en invierno En cada lado de las cajas puse una etiqueta, una para cuando es invierno y otra para cuando es verano. Así al cambiar de temporada sólo le doy la vuelta a la caja y listo.



8. Abajo del todo puse otra caja esta vez para los zapatos, y le hice una etiqueta plastificada como las demás. Al lado las zapatillas de estar en casa


9. Para aprovechar la puerta puse un colgador de ikea en cada una. En ellos las bolsas de agua caliente, los saquitos de semillas, los cinturones, los calientamanos y todas esas cosillas que uno no sabe donde meter.

Aquí os enseño como queda ya el conjunto con etiquetas aunque en esta se ve el armario medio vacío, pero se ve más o menos.


Para la cómoda quedaron:
- Los calcetines
- Los pijamas
- La ropa interior
- Las camisetas
- Los vaqueros

La cómoda anterior que podéis ver en este post de cookies-olé, murió en acto de servicio, y aprovechando que además tenía que meter de alguna manera la cuna de CLara en el cuarto, pues compramos otra más estrechita pero más alta.
El modelo era el Hemnas de Ikea

HEMNES Kommode mit 5 Schubladen IKEA Aus Massivholz, einem strapazierfähigen, lebendigen Naturmaterial.
y digo era porque lo tuneamos, por supuesto
Aprovechamos los pomos de la anterior y los vinilos de los conejitos. Además con la Silhouette corté unas letritas en vinilo para que quedase claro el contenido de cada cajón.

Así quedó:

Al lado me quedó hueco para un perchero donde poner los cascos de la bici (en este momento no estaban porque estaban en el parque y los llevaban puestos), la bolsa del parque y la de la piscina.



Y así organicé toda la ropa de los enanos.
Voy a hacer otro post con los juguetes para que este no quede tan largo.
¿Qué os ha parecido? A mi me encanta la verdad, y resulta mucho más fácil el rollo ropa ahora que lavamos todos los días y que hemos hecho una purga considerable.

En fin, que espero vuestros resultados, que yo me he hecho de rogar.

Mañana en la siguiente entrada os contaré unas ideillas que he tenido sobre el blog a ver qué os parecen.
¡¡¡Besos mil y hasta mañana!!!

PILAR



3 comentarios:

  1. Ay Pilar, no sabes hasta qué punto me identifico con todas esas conclusiones, en especial ahora que los nenes comparten armario. Sobre todo la 3, que ya no sólo aplico a los peques, sino a mi misma. Además, me parece monísima cómo te ha quedado la cómoda, en especial las letrillas cortadas con la Silhouette (es que esta máquina es la repera, nada sin rotular!)
    Muchos besos!

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  2. Hola Pilar me encanta el ropero y las ideas yo tengo una peke de 4 años y otra en camino asi ke figurate todo para compartir y sitio ninguno ...

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  3. Me ha encantado como te ha quedado el cuarto de los peques. Mis hijas ya son muy mayores pero aún recuerdo el caos que se producía con la ropa propia, la prestada, etc. Hace unos 19 años que estuve viviendo en Holanda ya allí también vestían a las niñas de colorines, como tú explicas. Creo que fue la época en que mi niña tuvo más colorido su ropero. Besos.

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